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Archive for 4 septiembre 2011

Ayer estuvimos cenando en el Azteca Grill que hay en Santiago de Compostela, situado en la Avenida de Lugo nº16. Esto es, desde la estación de la RENFE, tirando hacia la Avenida de Lugo, al final de esa primera manzana de casas que hay.

Se trata de un pequeño local de unas 10 mesas modulares para cuatro personas, de decoración sencilla que abrió hace apenas unos meses. Teníamos pendiente el probarlo y ayer nos decidimos. Una gran idea.

Mi novia y yo llegamos de primeros y el que parecía el encargado del local nos recibió muy amablemente. Y esto es lo primero que quiero destacar; el trato que en todo momento me pareció excelente.

Ella se pidió un refresco mientras esperábamos al resto y escuchábamos la música ambiente. Con el refresco, nos trajeron un plato con nachos y dos salsas. Una de las salsas era la típica salsa dip de chile rojo y la otra, era una salsa de frijoles ligeramente picante. La segunda sobre todo, estaba deliciosa.

Al cabo de un rato llegaron el resto de los comensales y llegaron las cartas. La verdad sea dicha, la maquetación y la presentación de estas, dan un aspecto de franquicia de comida rápida que hacen que uno se pregunte si se trata de otra cadena Tex-Mex cutre. Nada más lejos de la realidad. Y con las cartas, llegó el camarero rompiendo mitos, al avisarnos que de la comida de la carta, sólo hay tres platos que piquen, cosa que mi novia, nada dada al picante, agradeció. Después de un par de bromas al respecto, el camarero nos dijo que si nos gustaba el picante, nos recomendaba fuera de carta unos jalapeños rellenos, especialidad del local. Y claro, se pidieron.

Así que de entrante fueron dos raciones de jalapeños rellenos y dos de banderillas; una especie de salchichas envueltas en tortillas de maíz. Las raciones me parecieron bastante abundantes; las de jalapeños traían seis jalapeños de buen tamaño rellenos de carne de pollo, nadando en una salsa picante con hilas de queso por encima y las de banderillas eran seis salchichas grandotas (dos por ración) acompañadas de queso cheddar.

Los jalapeños estaban deliciosos. Picaban como el infierno, pero me encantaron. Las banderillas estaban bastante buenas también, pero me sorprendieron menos.

De segundo, pedimos dos enmoladas, una de hachiote y para mi novia, una sincronizada y dos quesadillas. Todo estupendo. La enmolada era muy abundante. De sabor entre picante y dulce, nos resultó deliciosa. El hachiote tenía una pinta espectacular y los que lo probaron, dijeron que estaba realmente bueno. Me lo apunto para la próxima vez. Las quesadillas, normalitas y la sincronizada fue quizá lo que menos me llamó la atención. Eran dos tortillas de maíz rellenas de jamón, queso y salsa.

De postre, yo me tomé un café frappe; mi novia una crema de mango y mis amigos pidieron Michelada; una cerveza especiada típica de Méjico que a decir verdad estaba buena.

Teniendo en cuenta que sobró comida, que tomamos una media de tres-cuatro bebidas cada uno y que nos invitaron a chupitos, la cuenta, que salíó a 22 euros por barba o barbilla, me pareció muy razonable.

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