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Archive for 24 septiembre 2009

Cocinando: Pastel de Berenjenas.

Otra receta que he tenido ocasión de probar estos días con muy buenos resultados. Lleva algo de tiempo, pero lo que es trabajo, muy poco.

Ingredientes (4 personas):

1kg de berenjenas

1 o 2 cebollas.

3 dientes de ajo.

400 ml de leche evaporada

Crema de queso.

8 huevos

150 gramos de jamón serrano.

Sal, pimienta y nuez moscada.

Queso para gratinar.

Preparación.

Opcionalmente, antes de empezar, podemos abrir las berenjenas por la mitad y dejarlas en agua con sal para que suelten el jugo. De esta forma quedarán con un sabor más fino.

Picamos el ajo y  la cebolla en cuadraditos pequeños y los ponemos a dorar con un chorrito de aceite.

Mientras, cortamos la berenjena también en trocitos pequeños. Podemos quitarle la piel si no nos gusta, yo se la dejé. Cuando la cebolla y el ajo estén dorados, añadimos la berenjena y dejamos que se poche removiendo de cuando en cuando.

Mientras se va haciendo, ponemos a precalentar el horno a 180º.

A continuación cogemos un bol, echamos los huevos, echamos los huevos con la crema de queso y mezclamos bien. Añadimos  la leche y las especias y seguimos mezclando.Añadimos el jamón serrano en tacos. Si queremos podemos pasarlo previamente por la sartén durante un minuto.

En una fuente para horno, previamente engrasada con mantequilla o aceite, echamos la berenjena y la cebolla, cubriendo todo el fondo y sobre ella, echamos la mezcla de huevos, leche, queso y especias.

Metemos en el horno y dejamos hasta que se cuaje.(entre 30 y 45 minutos). Cinco minutos antes de sacar, espolvoreamos el queso rallado y ponemos la grill para gratinar.Conviene no pasarse en la cocción para que no nos quede seco.

Se puede tomar caliente, templado o frío, acompañado de ensalada.

El resultado es bastante bueno y nos ofrece una forma diferente de comer berenjena. El toque que le da el jamón serrano es buenísimo.

Lo dicho, un plato fácil de preparar, barato y que sorprende.

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Cocinando: Falafel

Como estoy de vacaciones y tengo algo más de tiempo libre, me ha dado por ponerme a cocinar platos que tenía pendientes de probar. En este caso, es una segunda intentona por hacer falafel.

El falafel es una especie de hamburguesa de garbanzos, típica de Turquía que se ha puesto muy de moda de un tiempo a esta parte por estos lugares gracias a la repentina proliferación de restaurantes de comida turca y vegetarianos.

La primera vez que intenté hacerlo, lo hice con garbanzos cocidos de bote y descubrí con frustración que la masa se fundía literalmente en el aceite al intentar freirla. Luego me enteré de que había que hacerlo con garbanzos en crudo. Sí, parece raro, pero se da hecho.

Ingredientes:

400 gramos de garbanzos

1 cebolla

4 dientes de ajo

1 cucharada de perejil

1 cucharada de cilantro

Canela en polvo

Curry en polvo

Pimienta molida

Comino

Pan rallado.

Preparación:

Ponemos a remojo los garbanzos durante 24 horas.

Cuando haya pasado ese tiempo, los escurrimos bien y los volcamos en un bol. En un vaso para batidora, picamos la cebolla, los ajos y añadimos las especias, el perejil y el cilantro. Batimos bien y luego mezclamos con los garbanzos, añadiendo un sobre de levadura y pan rallado. Batimos todo  junto. Esto resulta más fácil si tenemos un robot de cocina, pero con una buena batidora y un poco de paciencia, se consigue. Y la verdad, es la única complicación que tiene este plato. Dependiendo de como quede la masa, podeis pasarla por un chino, para aseguraros de que no queda ningún garbanzo por ahí mal batido.

Una vez que la mezcla adquiera la textura de una pasta bastante consistente, lo dejamos reposar entre media hora y una hora en la nevera. Si es más, tampoco pasa nada. De esta forma el frío hará la masa más compacta y la levadura tendrá tiempo de hacer su efecto.

A la hora de freirlo, mejor en sartén. Cogemos un poco de masa y la modelamos con las manos dándole el aspecto de una pequeña hamburguesa de unos 3-4 ctms de diámetro y entre 1 y 2 centímetros de alto ; la pasamos por pan rallado y a la sartén.  Conviene no poner el aceite muy fuerte para que no se queme el pan rallado y se haga bien la masa.

Finalmente, retiramos las porciones y las ponemos sobre papel absorvente para desgrasar.

Salsa de Yogur

Un buen acompañamiento para el falafel es la salsa de yogur. Tradicionalmente se hace mezclando yogur natural, pepino, ajo, perejil, pimienta, zumo de limón y aceite.

Como en casa no nos gusta el pepino, no se lo eché y en lugar de zumo de limón le eché un poco de vinagre de manzana. Además, le añadí un toque de cilantro. Osea, que al final no se parecía demasiado. 🙂

El falafel podemos servirlo acompañado de ensalada y arroz.

Si tenemos pan de pita (yo probé con las tortillas mejicanas del Día), se pueden montar unos kebabs caseros montando sobre un pan de esos, una cama de lechuga y tomate, un par de falafels cortados a la mitad y salsa de yogur.

Resultado

Tengo que decir que quedé muy satisfecho de cómo salió el falafel. Realmente me recordó bastante al que tengo probado en restaurante turcos, tanto en textura como en sabor. Algunas piezas se me tostaron un poco de más por fuera, ya que no les tenía cogido el punto, pero se fué mejorando a medida que iba sacando tandas.

En cuanto a la salsa, no fué tan bien. El resultado fué aceptable a decir verdad, pero me quedó un poco fuerte por culpa del ajo (con medio diente para dos yogures hubiera llegado, creo) y demasiado líquida para mi gusto, pero el sabor era bueno y de hecho, se acabó.

Bueno, espero que os haya gustado la receta. Os animo a que la hagais en casa porque es algo que está al alcance de cualquiera. Además sale barato y está delicioso. Eso sí, os hará falta un poco de tiempo, osea, que mejor lo dejeis para un fin de semana.

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Segundo día de As Fragas do Eume. Partimos del camping a las 10:00 y siguiendo las indicaciones de Olga, la dueña del camping, tomamos hacia la derecha. Unos 200 metros más adelante por una pista, llegamos a un cruce donde encontramos ya una flecha de madera que nos indica el camino, hacia la derecha.

Bajamos por una senda a través de un bosque de eucaliptos. A mitad de este camino, según nos informó Olga, podemos seguir la misma ruta hacia el río o desviarnos por una ruta llamada “canal”, que se vuelve a unir más abajo. La ventaja de hacerlo así es que recorreremos un camino diferente a la ida y a la vuelta; mientras que de la otra forma recorreremos el mismo camino dos veces.

Como no dimos con la entrada a la “canal”, seguimos bajando sin más. Poco a poco, a medida que nos acercábamos al río comenzamos a apreciar como poco a poco, el paisaje volvía a cambiar hasta convertirse en una hermosa fraga de árboles autóctonos. Y así, llevamos a un pequeño río, cruzado por un puente de aspecto bastante inestable.

Puente

Y a partir de ahí, comenzamos de nuevo a subir. Una pendiente moderada nos llevaba por la otra ladera del valle.

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adentrándonos por idílicos pasajes que se internaban en medio de la espesura.

Camino

Después de un par de quilómetros, ya a una altura considerable, pudimos disfrutar de imágenes como estas donde vemos la caida del valle repleta de maleza y árboles.

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Y agua. Mucha agua. Como ya he dicho anteriormente, fuimos en primavera, de modo que los numerosos afluentes; en realidad pequeños regatos que bajaban hasta el río, iban repletos de agua.

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Y de nuevo a bajar.

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Seguimos por una cuesta bastante empinada de argamasa, que descendía de nuevo hacia el valle Y temimos (con razón) el camino de vuelta. Y es que esta etapa es posiblemente la más dura de las Fragas.

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Un nuevo puente de madera nos llevaba de nuevo al otro lado del río, donde de nuevo un sendero estrecho e irregular, continuaba bordeándolo.

 

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Y por fin llegamos hasta el monasterio de Caaveiro. Una construcción singular, no tanto por lo que es, si no por estar donde está. Se trata de un pequeño monasterio construido sobre una roca, en medio del valle. Los monjes que lo habitaban, cultivaban las tierras del valle en pequeñas y escalonadas terrazas. Aún hoy en día se pueden apreciar algunos vestigios de estas terrazas, aunque hoy en día la espesa vegetación del valle, se ha apoderado de ellas.

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Al lado de Caaveiro, teneis uno de los rincones más bellos de las Fragas y yo creo, que de toda Galicia. Se trata del conjunto formado por el puente románico y el molino que daban servicio al monasterio. Pero esto lo dejaremos para más adelante pues ese día, pasamos por al lado de la senda de acceso sin siquiera pensar que conduciría hasta un lugar tan hermoso.

La Ruta del Medievo continuaría nuestro camino, en dirección al alto de As Neves. Pero nos pareció demasiado, así que observando el mapa, decidimos continuar por la ruta de los Encomendadores, hasta la central eléctrica, pensando que una vez allí, encontraríamos un atajo que nos permitiría volver al camping sin desandar camino. Y efectivamente lo hay, pero…

Resulta que comenzamos a caminar por una senda cuesta arriba, alejándonos de Caaveiro hacia el este hasta llegar a la carretera que viene de As Neves y llega hasta la misma central, como a 2 kilómetros de camino y desde allí, siguiendo la carretera, llegamos hasta la central. Un puente cruzaba el río. Sin embargo, no encontramos por donde volver hacia el camping de forma clara, con lo que decidimos desandar camino. Una vez en el camping, Olga nos aclaró que el atajo es posible; a través de la central. Por lo visto, es su deber dejar una servidumbre de paso y aunque tengan la cancela cerrada, los viajeros están en su derecho de atraversarla. Si lo hubiéramos seguido, habríamos llegado en seguida hasta el primer puente y de ahí, de vuelta al camping. Pero tal como lo hicimos tuvimos que desandar todo el camino, con lo que nos hicimos una hora y media más de pateada.

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Ya de regreso, la luz del atardecer nos ofreció algunas de las imágenes más hermosas del día.

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31 de agosto: Cayo Lara explica al Rey los planes de Izquierda Unida para lograr la III República

11 de septiembre: Chavez pregunta al Rey si se ha dejado barba “como Fidel Castro”

14 de septiembre: Evo Morales llama “República” a España y “Canciller” a Moratinos

15 de septiembre: De nuevo Evo Morales, refiriéndose al Palacio Real: “Nunca pensé que estaría en un centro que antes servía para invadir y ahora para recibir al invadido”

Sin duda este va siendo un buen mes para Don Juan Carlos. 😉

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Vaya, vaya. A lo tonto, tres meses y pico sin escribir en este blog. Y con cosas pendientes.

Sí, no me olvido, tenía pendiente desde mayo escribir una especie de guía-crónica sobre nuestra estancia en las Fragas do Eume un lugar que puedo decir, sin miedo a exagerar, que es uno de los rincones más bellos de la Galicia rural.

As Fragas do Eume es un parque natural que recibe su nombre porque transcurre entorno al río Eume, un río que nace en la Sierra do Xistral y desemboca en la ciudad de Pontedeume. A lo largo de su cauce, de más de cien quilómetros de largo, recibe varios afluentes y hasta dos embalses. Pero el paso del hombre no ha impedido que en la parte más interior de su cauce, se encuentre este hermoso paraje rebosante de vida.

Por su biodiversidad, está considerado como el bosque atlántico costero más importante de Europa, a pesar de estar amenazado por la invasión de los eucaliptos, omnipresentes en las partes más altas del parque.

Las mejores épocas para visitar Las Fragas es en primavera y en otoño y especialmente, después de que haya llovido. Es entonces cuando el valle resplandece en toda su plenitud, con cientos de pequeños regatos que lo recorren hasta desembocar en el Eume.

Fué precisamente en el puente del 1º de Mayo que tuve la ocasión de pasarme por allí por primera vez y la verdad, ha sido una experiencia inolvidable.

Llegada a las fragas

Partimos de Santiago de Compostela, en dirección Curtis y luego, tomamos hacia Monfero. Un pequeño municipio que linda con el parque natural.

Decidimos coger alojamiento en el camping de las fragas. Un camping sencillo, con bungalows acogeradores a un precio bastante razonables y un trato inmejorable.

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Sí os aviso que no dispone de supermercado, por lo que tendreis que desplazaros hasta el pueblo de Monfero para hacer vuestras compras.

Existen también casas de turismo rural en la zona, que pueden ser una opción para quienes no gusten de los campings y no les importe pagar más, pero nosotros quedamos encantados.

En este municipio, hicimos nuestra primera parada para ver el Monasterio de Monfero. Sin embargo, no pudimos verlo por dentro ya que está en restauración por lo que solo se permite visitarlo durante el fin de semana. Tenedlo en cuenta si vais por allí porque, como vereis en la tercera entrega de esta crónica, merece la pena verlo. Lo dejamos para entonces.

Ruta de los Cerqueiros

Desde Monfero y subiendo hacia el monte, en dirección “A Visura” y luego, hacia “Pila de Leña”. Tardaremos como 20 minutos en ellgar a la pequeña aldea de Pila de Leña donde por cierto, teneis un pequeño bar en el cual se pueden comprar bocadillos e incluso comer de plato si se reserva con antelación.

A partir de allí, si seguimos subiendo, internándonos en el monte, llegaremos a varias rutas que se adentran en las fragas. Nos recomendaron especialmente la de “Os Cerqueiros”, que recibe ese nombre porque eran y siguen siendo zonas transitadas por pastores para conducir al ganado.

En la entrada de la ruta, tenemos sitio donde podemos dejar el coche sin mucho problema. Y a partir de allí, comenzamos la bajada a través de la ruta dos Cerqueiros, que nos llevará hasta el mismo río, en una zona próxima al embalse donde tomaremos un primer contacto con la belleza de este paraje.

Ruta dos Cerqueiros

En la parte mas alta de las Fragas, abundan los pinos y sobretodo, los Eucaliptos, pero a medida que vamos descenciendo por la ruta, veremos como la vegatación va cambiando para convertirse en un frondoso bosque de robles, castaños, nogales, etc, cruzado por una senda facilmente transitable, apta incluso para recorrerla en bicicleta, moto, tractor o todo terreno.

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Pequeñas construcciones; como hórreos, abrevaderos, cercados o establos salpican esta ruta.

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Y aquí vemos un ejemplo de hasta qué punto la naturaleza puede llegar a apoderarse de este recóndito lugar. En la zona más exterior de este pequeño bosque, su linde  se antoja como si de un ejército se tratase, dispuesto a flanquear el paso a aquellos que intentan atravesarlos.

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Aunque también hay claros y pastizales que invitan a tirarnos en ellos y disfrutar relajándonos un poco.

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y bosques de robles irregulares y estilizados, forrados de musgo, por los que podemos pasear.

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Y es que aquí cada rincón de nos puede ofrecer una foto o un recuerdo.

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Y luego ya toca la hora de regresar monte arriba. Podemos hacerlo siguiendo la ruta por la orlla del río y luego subiendo por otra senda que nos llevará a un punto más alto que el de partida, desde el que podemos volver por carretera hasta donde comenzamos.

La ruta entera deben ser unos 7 kmts y se recorre fácilmente en un par de horas, claro que nosotros la hicimos en tres, ya que nos parábamos cada poco a sacar fotos y a observar el paisaje. Y es que en sitios como estos, apetece tomarse las cosas con calma.

De retirada decidimos pararnos a comer unos bocadillos el bar de Pila de Leña y ya terminamos el día de regreso al camping.

Y por hoy creo que ya llega.

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