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Archive for 5/02/08

En mi tierra, hay principalmente, tres platos típicos del carnaval, que son el Lacón con Grelos, las filloas y las orejas.

Lacón con grelos

Ingredientes (4 personas)

1 kg de lacón con hueso

2 a 4 patatas

300 gramos de garbanzos

Dos manojos de grelos

1 tira de costilla de cerdo.

2 a 4 chorizos de cocer

En casa el lacón con grelos lo hacemos como parte del cocido gallego de toda la vida, dejando el lacón a desalar en un recipiente amplio con abundante agua durante 24 o 48 horas según como venga de salado. El agua se le ha de cambiar cada u 8 horas.

Si la costilla de cerdo es salada, la podemos añadir, pero bastarán con 24 horas para desalarla.

Igualmente, dejamos a ablandar en agua 300 gramos de garbanzos durante 24 horas.

A la hora de cocerlo, metermos el lacón en una olla grande con agua limpia. Podemos añadir un trozo de jarrete y otro de costilla. Como el lacón conservará parte de su sal, evitamos añadir más sal a la cocción para evitar que nos quede excesivamente salado. Llevamos la olla a fuego a razón de una hora por quilo de lacón.

A falta de una hora y preferiblemente, en una olla aparte, cocemos las patatas, los chorizos, los garbanzos y los grelos añadiendo un poco de agua de la cocción del lacón para darle sabor.

Servimos en dos fuentes; en una la carne y en otra las patatas, los garbanzos, los grelos y el chorizo.

Es desde luego, un plato contundente. Yo le quitaría los grelos, que no me gustan, pero por lo demás está delicioso.

Finalmente decir que este plato se puede hacer en una olla express, con lo cual se han de reducir a la mitad los tiempos de cocción. En cualquier caso, es de esos platos que ganan cuando se hacen a fuego lento y dándoles su tiempo.

Filloas

Ingredientes:

Agua de cocido

3 huevos

Harina

Sal, si es necesario.

Un trozo de unto

Las filloas gallegas típicas de carnaval y deliciosas en cualquier época del año, se hacen aprovechando el agua del cocido. Si no, nos bastará con poner a cocer algunos huesos de cerdo en abundante agua durante una hora hasta obtener un caldo limpio que usaremos como base.

También pueden hacerse con agua simplemente, en cuyo caso obtendremos algo más parecido a un creppe que a una filloa, pero que también está bueno.

El caldo ha de colarse bien y dejarse enfriar. Una vez frío le iremos mezclando harina poco a poco hasta obtener un líquido cremoso y sin grumos. Añadimos los huevos batidos previamente y mezclamos bien. Probamos la masa y añadimos sal si hiciese falta.

A la hora de hacer las filloas, se unta el fondo de una sartén caliente con el trozo de tocino y se vierte un poco de mezcla ayudándonos con un cucharón sopero, procurando que se extienda rápidamente por toda la superficie. Aquí está el secreto de una buena filloa, en saber extender el líquido de forma rápida y uniforme para que quede lo más fina posible. A mí la verdad es que no me sale demasiado bien.

Dejamos que se haga tan solo unos segundos por un lado y les damos la vuelta. Para ello, procederemos a coger la filloa por uno de sus extremos con las manos, con sumo cuidado para no quemarnos. Podemos ayudarnos con un tenedor o cuchillo.

Normalmente las filloas se sirven con el cocido, como acompañamiento, pero también se pueden tomar solas, acompañadas de embutido o como postre, añadiéndoles azucar, miel, queso fresco o chocolate.

Orejas

Las orejas son el postre de carnaval por excelencia. Reciben su nombre por la forma que tienen. Están muy sabrosas. A mi me gustan con bastante esencia de anís.

Ingredientes:

500 gramos de Harina

1 sobre de levadura

3 Huevos

100 gramos de Mantequilla o margarina

Unas gotas de esencia de anís

150 ml de Leche

Una pizca de sal

Azúcar

En un recipiente amplio, mezclamios la harina, la levadura y la sal y hacemos un volcán y en el centro, añadimos los huevos batidos con la leche, la mantequilla previamente derretida y unas gotas de esencia de anís.

Amasamos hasta obtener una masa homogenea que no se pegue a los dedos.

Dejamos reposar 30 minutos, y la cortamos en trozos no muy pequeños. Dejamos reposar otros 10 minutos.

Ahora la estiramos las porciones con ayuda de un rodillo y hasta darle una forma más o menos rectangular.

Freímos en una sartén con abundante aceite a fuego vivo ayudándones de una espátula o espumadera para hacerle esas rugosidades que le dan a la oreja su aspecto característico.

Retiramos y una vez frías, espolvoreamos con azúcar.

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