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Archive for 12 mayo 2005

A través de una fuente que me merece bastante confianza, me he enterado de que la Iglesia no dispone de un censo formal de apóstatas; tampoco borra a aquellos que solicitan la apostasía de sus listas y no modifican ni destruyen las partidas de bautismo.

Entonces, ¿cual es el procedimiento habitual frente a las solicitudes de apostasía en la actualidad?. Muy sencillo: coger la solicitud y archivarla con la partida de nacimiendo correspondiente y apuntar en la partida de bautismo que el solicitante es apóstata, sin modificar nada más. A continuación, informan al interesado de que su solicitud de apostasía ha sido recibida y aceptada y ya está. Es decir, que el único cambio es que queda apuntada la apostasía en un documento interno de la Iglesia y que el apóstata se queda con una copia sellada de su solicitud y una carta concendiéndole la apostasía pero a efectos estadísticos y administrativos, nada cambia.

Ese proceder vulnera de forma flagrante el cumplimiento de la Ley de protección de datos.

Concretamente, el artículo 4 de la ley dice:

“3. Los datos de carácter personal serán exactos y puestos al día de forma que respondan con veracidad a la situación actual del afectado.”

Archivar la solicitud, cuando no supone el cambio de ningun tipo de dato ni registro, no supone hacer ese cambio.

“5. Los datos de carácter personal serán cancelados cuando hayan dejado de ser necesarios o pertinentes para la finalidad para la cual hubieran sido recabados o registrados.”

Idem

y en el Artículo 16

“1. El responsable del tratamiento tendrá la obligación de hacer efectivo el derecho de rectificación o cancelación del interesado en el plazo de diez días”.

Es decir, que la ICAR debería borrarme de sus registros en el plazo de 10 días desde la presentación de la solicitud.

Podríamos seguir enumerando artículos pero creo que con lo dicho, queda suficientemente demostrado el alcance del agravio y del incumplimiento legal por parte de la Iglesia. Ilegalidad ante la cual, las autoridades permanecen impasibles. Se nota que estamos en un estado “laico” y “aconfesional”.

La Iglesia antes al menos, apuntaba en la partida de bautismo del apóstata el cambio. Sin embargo, ahora se apoya en los siguientes razonamientos para evitar hacerlo:

1º-Una vez uno ha aceptado a Dios por medio del bautismo, Dios lo aceptará siempre a él; de modo que aunque el apóstata renuncie a su fé; Dios nunca renuncia al apóstata. (Es decir: ahora te guste o no, te tenemos en nómina y cuentas para nuestro 93,3%).

2º-Las actas de bautismo son documentos históricos y no pueden ser alterados porque eso supondría destruír el patrimonio histórico de la Iglesia.

3º-Si el apóstata luego se arrepiente y por poner un caso, se quiere casar por la Iglesia, al figurar como apóstata en la partida de bautismo, no podía casarse.

No se a vosotros pero a mi me parece ultrajante.

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