Como estoy de vacaciones y tengo algo más de tiempo libre, me ha dado por ponerme a cocinar platos que tenía pendientes de probar. En este caso, es una segunda intentona por hacer falafel.
El falafel es una especie de hamburguesa de garbanzos, típica de Turquía que se ha puesto muy de moda de un tiempo a esta parte por estos lugares gracias a la repentina proliferación de restaurantes de comida turca y vegetarianos.
La primera vez que intenté hacerlo, lo hice con garbanzos cocidos de bote y descubrí con frustración que la masa se fundía literalmente en el aceite al intentar freirla. Luego me enteré de que había que hacerlo con garbanzos en crudo. Sí, parece raro, pero se da hecho.
Ingredientes:
400 gramos de garbanzos
1 cebolla
4 dientes de ajo
1 cucharada de perejil
1 cucharada de cilantro
Canela en polvo
Curry en polvo
Pimienta molida
Comino
Pan rallado.
Preparación:
Ponemos a remojo los garbanzos durante 24 horas.
Cuando haya pasado ese tiempo, los escurrimos bien y los volcamos en un bol. En un vaso para batidora, picamos la cebolla, los ajos y añadimos las especias, el perejil y el cilantro. Batimos bien y luego mezclamos con los garbanzos, añadiendo un sobre de levadura y pan rallado. Batimos todo junto. Esto resulta más fácil si tenemos un robot de cocina, pero con una buena batidora y un poco de paciencia, se consigue. Y la verdad, es la única complicación que tiene este plato. Dependiendo de como quede la masa, podeis pasarla por un chino, para aseguraros de que no queda ningún garbanzo por ahí mal batido.
Una vez que la mezcla adquiera la textura de una pasta bastante consistente, lo dejamos reposar entre media hora y una hora en la nevera. Si es más, tampoco pasa nada. De esta forma el frío hará la masa más compacta y la levadura tendrá tiempo de hacer su efecto.
A la hora de freirlo, mejor en sartén. Cogemos un poco de masa y la modelamos con las manos dándole el aspecto de una pequeña hamburguesa de unos 3-4 ctms de diámetro y entre 1 y 2 centímetros de alto ; la pasamos por pan rallado y a la sartén. Conviene no poner el aceite muy fuerte para que no se queme el pan rallado y se haga bien la masa.
Finalmente, retiramos las porciones y las ponemos sobre papel absorvente para desgrasar.
Salsa de Yogur
Un buen acompañamiento para el falafel es la salsa de yogur. Tradicionalmente se hace mezclando yogur natural, pepino, ajo, perejil, pimienta, zumo de limón y aceite.
Como en casa no nos gusta el pepino, no se lo eché y en lugar de zumo de limón le eché un poco de vinagre de manzana. Además, le añadí un toque de cilantro. Osea, que al final no se parecía demasiado.
El falafel podemos servirlo acompañado de ensalada y arroz.
Si tenemos pan de pita (yo probé con las tortillas mejicanas del Día), se pueden montar unos kebabs caseros montando sobre un pan de esos, una cama de lechuga y tomate, un par de falafels cortados a la mitad y salsa de yogur.
Resultado
Tengo que decir que quedé muy satisfecho de cómo salió el falafel. Realmente me recordó bastante al que tengo probado en restaurante turcos, tanto en textura como en sabor. Algunas piezas se me tostaron un poco de más por fuera, ya que no les tenía cogido el punto, pero se fué mejorando a medida que iba sacando tandas.
En cuanto a la salsa, no fué tan bien. El resultado fué aceptable a decir verdad, pero me quedó un poco fuerte por culpa del ajo (con medio diente para dos yogures hubiera llegado, creo) y demasiado líquida para mi gusto, pero el sabor era bueno y de hecho, se acabó.
Bueno, espero que os haya gustado la receta. Os animo a que la hagais en casa porque es algo que está al alcance de cualquiera. Además sale barato y está delicioso. Eso sí, os hará falta un poco de tiempo, osea, que mejor lo dejeis para un fin de semana.






Quieres creer que ,a estas horas, me ha dado hambre leyendo tu receta? Tengo que probarla
.
Jajaja. Prueba, prueba.
maru, te aseguro que estaba auténtico. un lujazo contar con un cocinero como álvaro