Muy revolucionados andan últimamente los medios de comunicación a raíz de las supuestas opiniones de la reina que aparecen en el libro de Pilar Urbano publicado recientemente. Y es que la mayor parte de nosotros ni siquiera sabíamos el título del libro (“La Reina Muy De Cerca”) y algunos incluso no sabíamos quien era Pilar Urbano, pero desde hace dos días no hacemos más que oír hablar de este libro y de su autora.

Según se dice en el libro, la reina está radicalmente en contra del aborto, a favor de la enseñanza de religión obligatoria en la educación básica, en contra de los matrimonios homosexuales que deberían llamarse de otra forma, dice que el Rey no abdicará jamás…
Y claro, ha surgido una vez más el tema de la libertad de expresión. Tres días llevamos dándole vueltas con reacciones de todo tipo. Y es que de lo que no cabe duda es que no es lo mismo la opinión de la mujer del jefe del Estado, que la de Perico de los Palotes.
Llegados a este punto, surge inevitablemente la cuestión de si un personaje como la reina puede expresarse libremente sobre lo que le apetezca. Muchos apelan al derecho de libertad de expresión para justificar tales declaraciones, pero hay que recordar que el derecho a la libertad de expresión admite muchas limitaciones en nuestra sociedad. Limitaciones tanto legales como morales.
En este caso no estamos hablando de cualquiera. Estamos hablando de la reina de España. Una persona que en realidad no obstenta ningún cargo institucional (la Constitución y en lo referente a la Corona tan solo reconoce el cargo de El Rey y el de el Príncipe de Asturias) pero que por delegación del Rey, viene asumiendo muchas funciones, sobre todo a nivel protocolario, que normalmente corresponderían a éste. Es pues en primer lugar, una representante del Estado Español y por tanto, de todos los españoles. Pero es que además, no puede ser responsabilizada de las opiniones o declaraciones vertidas en el ejercicio de su cargo. Es decir, que a diferencia de lo que ocurre con un político ordinario, los españoles no tenemos la posibilidad de destituir a esta señora de su cargo si entendemos que no representa nuestros intereses. Ante esta situación, creo que es más que comprensible que se le exija a la Corona como institución y a todos aquellos que por derecho delegación la integran, la mayor discreción. ¿Hipocresía?…quizá. Pero es que la institución de la Corona es en sí misma una hipocresía. Al fin y al cabo, se trata de una institución que representa unos valores que chocan frontalmente con los principios fundamentales del mismo texto que la regula.
Por otro lado, la función de la Corona como instrumento de moderación y arbitraje en el funcionamiento regular de las instituciones, también recogida en la Constitución, queda en entredicho cuando el que ejerce ese arbitraje se inclina hacia una de las partes.
Y dicho sea de paso, por si no sobraran motivos, es que las declaraciones de la reina ya ha tenido sus efectos entre aquellos que son de su mismo signo político, que han encontrado en un árbitro un aliado. Hoy por la mañana escuchaba a un contertulio de los desayunos de la 1ª cadena, decir que las declaraciones de la reina fueron un regalo para la extrema derecha española y creo que realmente ha debido ser así.
Pero más allá de todo esto, la reprecusión de estas desafortunadas declaraciones ha sido tal que la Corona, no ha tardado en intentar enmendar la cagada de doña Sofía de forma muy poco creible. La propia Pilar Urbano ha declarado que la Casa Real ha tenido a su disposición un borrador del libro; primero en formato informático y luego en papel y que ha dado su visto bueno al mismo con tan solo una pequeña corrección que en cualquier caso, no se refiere a ninguna de estas polémicas declaraciones.
Y ¿qué quereis que os diga?, a mí tanto requiebro me resulta sospechoso ya que no fué hasta que saltó la polémica que la Casa Real decidió que las declaraciones de Pilar Urbano eran inexactas. Y lo que es más, tampoco ha explicado en qué consistía dicha inexactitud.
Para el caso, la verdad es que la reina no ha dicho nada que no me esperase de ella, pero me han dado un motivo más para ser republicano.









Por lo visto, según comentan otros periodistas, la señora Urbano es muy dada a no respetar el “off the record”.
¿Se le debería pedir a la Reina que fuera más cauta? Seguramente, pero tiene derecho a opinar como todo el mundo. Y mientras que respete las leyes que emanan del Parlamento, ella puede expresarlo con total libertad.
Creo que la polémica la han avivado algunos colectivos homosexuales por sus declaraciones de no llamar matrimonio a las uniones de parejas del mismo sexo. En ningún momento dice que se prohíban, sólo que no cree que se tengan que llamar así, aludiendo a la cuestión semántica.
No creo que estas declaraciones sean un regalo a la extrema derecha. El sentimiento que expresa en algunos temas es compartido por mucha gente moderada y no sólo por cuatro energúmenos, bastante más radicales en sus planteamientos que ella.
Un saludo
Te he dicho alguna vez el gustazo que me da leerte, Blag?
Ya me gustaría escribir la mitad de bien que tú!!!
Haber si pronto nos vemos, que extraño nuestras conversaciones.
Un Abrazo, Maese
Chema
Si yo estoy de acuerdo en que diga lo que quiera. Lo que no estoy de acuerdo es que diciendo lo que dice, represente a todos los españoles y ejerza de árbitro en la vida política y social del país. Ambas cosas son incompatibles con la forma en que esa señora ha hecho uso de su derecho a opinar, desde mi punto de vista.
Yo creo que si aceptamos que la reina puede opinar como lo ha hecho en este libro, se le está concediendo más derecho a opinar que a todo el mundo, ya que el resto de la gente y a diferencia de lo que ocurre con ella, sí tenemos que responsabilizarnos de lo que digamos o dejemos de decir.
En cuanto a qué quiso decir la reina y qué no y hasta donde llega su homofobia, o su fanatimso religioso por ejemplo, no opino. Yo no voy a ponerme a pensar que tiene esa señora dentro de su cabeza, pero sus declaraciones fueron poco afortunadas, la verdad. Y francamente, eso no tiene que ver conque mis ideas sean contrarias a las suyas. Aunque hubiera opinado en sentido contrario al que lo ha hecho, me seguiría pareciendo igual de mal.
Respecto a respetar el off the record o no, si como Pilar Urbano dijo, y creo que no hay motivo para pensar lo contrario, la Casa Real dió el visto bueno al libro antes de que se editara, no sé a que vienen las quejas.
Respecto a lo de la extrema derecha, yo creo que son más que cuatro energúmenos. Yo veo que lamentablemente, la extrema derecha está en auge en nuetro país, por no decir que hoy por hoy, son uno de los sectores ideológicos con más influencia dentro del PP.
Claro está, todo depende de qué metamos dentro de la extrema derecha y qué no, porque a mucha gente de extrema derecha, si le preguntas, se define como moderado. Luego les escuchas pedir la supresión de las autonomías, la defensa de la supremacía de la lengua española sobre las lenguas autonómicas, la enseñanza de la asignatura de religión obligatoria en todos los ciclos educativos, les ves defender el machismo y la discriminación o incluso la agresión contra las mujeres e instigar a la homofobia o al racismo contra moros y gitanos y claro, uno se acaba preguntando: ¿si esto es lo moderado, dónde está el extremo?.
En cualquier caso, creo que es evidente que la extrema derecha se ha visto avalada en algunos puntos importantes por las declaraciones de la reina.
Gracias por la visita, Crowden, pero no me adules tanto, que me sonrojo. XD
[...] Y ya de paso, decir que este me parece un magnífico ejemplo de porqué la libertad de expresión tiene sus límites y como esos límites no se aplican a todo el mundo. Estoy hablando, claro está de otras polémicas declaraciones que estoy seguro, todos recordaremos. [...]
Bueno, pues como reza el pingback anterior, ahi os queda un buen ejemplo de que en efecto, hoy por hoy la reina tiene más derecho a opinar que todo el mundo.