Y seguimos con el cuento de la vieja.
Llego el domingo por la mañana a la Agencia Tributaria, ya con los papeles en regla según sus exigencias, me siento y me dirijo a la medianamente amable funcionaria que estaba sentada en la mesa de Censos.
Yo-Buenos días, vengo a solicitar nif definitvo de una asociación deportiva sin ánimo de lucro. Ahí tiene toda la documentación: 036 firmado por la presidenta, estatutos, fotocopia de dni de la presidenta, fotocopia de dni mía, autorización…
La funcionaria pulsa unas cuantas teclas y da un par de golpes de ratón.
F-Pero…¡¡¡no tienen ustedes NIF provisional!!!.
Yo-Ya…¿y para qué lo íbamos a necesitar?. Que yo sepa una sociedad sin ánimo de lucro no lo necesita para nada.
La funcionaria asiente y sigue tecleando.
F-Pero…¡esto no puede ser!, ¡hay cuatro asociaciones registradas con este nombre en la zona de Santiago!. -dice con cara de póker-.
Yo-Pero ojo, que es un club deportivo. (”Entendería que me denegasen el alta por haber una, pero ¿como coño es que hay cuatro y si dejaron pasar cuatro, porqué no una quinta?”).
F-¡Da igual!.
Yo-¿Seguro?. Las asociaciones culturales, deportivas y juveniles van a registros diferentes.
F-¡Da igual!. Están en red y deberían haberse dado cuenta. No sé como os la han registrado.
Yo-Bueno, supongo que ese es un problema que tendrán que solucionar ustedes.
F-Bien…espere un momento.
La funcionaria se va a hablar con su superior y luego de 10 minutos vuelve.
F-Se lo voy a tener que registrar como club deportivo.
Yo-Mmm…sí, eso pretendía.(”¿Y para eso me haces esperar 10 minutos?”)
Pero bueno, ya tenemos NIF y espero no tener que volver por Hacienda en bastante tiempo.







